Posteado por: elvenbyte | Mayo 10, 2007

Primer eslabón (Mariángeles)

A pesar de la lluvia y del frío, Mario, con el abrigo desabrochado, cruzaba la avenida como si fuese el único hombre sobre la tierra.

No se percató de los ligeros copos de nieve que movía el viento de un lado a otro, ni tampoco de aquel coche negro que le estaba siguiendo desde que salió de su casa.

Estaba fuera de sí, herido en su amor propio, decepcionado y tremendamente afligido. Su mujer, con la que había compartido diez años de su vida, había resultado ser una espía del régimen comunista ruso y por ese motivo retenida en un cuartel de policía de la capital de España.

Imagen enlazada con El Club MENSA.


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